La importancia de la localización de la grasa en el riesgo cardiovascular y la pérdida de peso

La importancia de la localización de la grasa en el riesgo cardiovascular y la pérdida de peso

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La importancia de la localización de la grasa en el riesgo cardiovascular y la pérdida de peso

Investigadores descubren que los genes activos en la grasa abdominal de una persona son significativamente diferentes de los de su grasa en los muslos, un hallazgo que podría cambiar la forma en que enfocamos la reducción de la grasa corporal.

Los hombres tienden a almacenar grasa en la zona abdominal, y mantienen niveles bajos en la zona de los muslos. Las mujeres, por otro lado, tienen más a menudo una forma de pera y almacenan más grasa en las caderas y los muslos que en el vientre.

El exceso de grasa abdominal se asocia con un mayor riesgo de enfermedades del corazón y diabetes. Por otro lado, la grasa de la cadera y los muslos no parecen jugar un papel especial en estas condiciones.

En un reciente estudio publicado en la Revista de Endocrinología clínica y Metabolismo, Smith y sus colegas explican la diferencia entre ambos tipos de grasa y el por qué de su localización. La grasa abdominal difiere genéticamente de la que se encuentra en la zona de caderas y muslos. Incluso, existe una diferencia entre la grasa abdominal subcutánea y la grasa abdominal profunda o visceral. Esta diferencia genética hace que respondan de manera diferente alos neurotransmisores, hormonas y otras señales parácrinas. En este caso, el estudio también proporciona un primer paso para el tratamiento de la grasa en regiones específicas del cuerpo, especialmente las zonas que más contribuyen a las complicaciones de la obesidad como la del abdomen.

Las grasa abdominal es un tipo de grasa que responde más fácilmente a varios tratamientos, entre ellos la dieta baja en calorías y controlada en carbohidratos. Esto se debe a que estas células tienen receptores sensibles a hormonas y neurotransmisores catabólicos que facilitan el consumo de grasa para la obtención de energía. A diferencia, la grasa de los muslos y caderas no. Las mujeres, debido a su mayor nivel de estrógenos, tienen más predisposición a ganar grasa en la zona de los muslos ya que genéticamente, están programadas para mantener una reserva energética adecuada para afrontar los embarazos y la lactancia. Esta situación cambia con la menopausia, con la falta de estrógenos, y por eso es común que se produzcan varios cambios en el cuerpo de la mujer como reducción de masa muscular y aumento proporcional de grasa corporal, especialmente grasa abdominal.

La grasa abdominal es metabólicamente más activa y, si bien está más asociada al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, su reducción es más factible, especialmente para las mujeres en edad fértil que tienen un patrón de distribución de grasa con forma de pera.

Referencias

  1. Karastergiou K, Fried SK, Xie H, Lee MJ, Divoux A, Rosencrantz MA, Chang RJ, & Smith SR (2013). Distinct developmental signatures of human abdominal and gluteal subcutaneous adipose tissue depots. The Journal of clinical endocrinology and metabolism, 98 (1), 362-71